Decrecimiento y posmedicina. Desinvertir en sanidad para reinvertir en salud y equidad

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Los colectivos NOGRACIAS, FARMACRITICXS, y la Red Ciudadana Por la Salud de la Región de Murcia (RECIPS), organizan los próximos días 26 y 27 de octubre en Murcia, las Jornadas DECRECIMIENTO Y POSMEDICINA (blog de las Jornadas). Nosotros asistiremos.

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El debate acerca de los fines de la sanidad pública es esencial. Es evidente que el modelo actual de la medicina no tiene como metas principales la equidad o la disminución de las desigualdades en salud. Tampoco conseguir individuos más sanos. En lugar de ello, está dominado por fines científicos y tecnológicos que no son neutros sino que obedecen una lógica regida por el mercado, retroalimentada por los sesgos epistemológicos (inevitables) de la medicina hospitalaria, los intereses políticos y los deseos (individualistas) de los ciudadanos.

Los fines actuales de la atención sanitaria pública española (occidental) no han sido deliberados previamente, públicamente, sino que se han impuesto tácitamente. Y se han aceptado independientemente de sus costos agregados a largo plazo o de su impacto en la mejora de la equidad. No hay fines explícitos en la atención sanitaria. ¿Y cuáles son los fines implícitos que rigen la atención sanitaria pública entonces? 
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Los fines implícitos aceptados por el sistema sanitario público español son:
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(1) La conquista de toda enfermedad.
(2) La conquista de la muerte por medio de la eliminación de todas las causas biológicas.
(3) El alivio de todo sufrimiento, mental y físico, que la medicina pueda controlar.
(4) La satisfacción de todos los deseos que pudieran ser satisfechos a través de los medios técnicos
(5) Permitir que sean el progreso médico y la innovación tecnológica los responsables de redefinir constantemente los fines de la atención sanitaria y el ámbito del cuidado de la salud.
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Estos fines, irracionales por su falta de límites, producen unos importantes sesgos en la medicina contemporánea:
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(1) Curar en lugar de cuidar.
(2) Aumento indefinido en la expectativa de vida.
(3) Énfasis en la duración de la vida en lugar de calidad de la vida.
(4) Beneficio individual sobre el poblacional.
(5) Intervenciones tecnológicas para curar o mejorar la enfermedad en lugar de esfuerzos para promover la salud y prevenir la enfermedad.
(6) Una medicina de sub–especialidades en lugar de una basada en cuidados y la medicina familiar y comunitaria.
(7) Un atención centrada en los profesionales médicos en vez de en otros profesionales, que ya han interiorizado los valores del cuidado, como la enfermería o los trabajadores sociales.
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Es esta combinación de sesgos, fruto de la colusión de los intereses del mercado, de los profesionales, de los políticos y de los ciudadanos (individualistas), la que da cuenta de las presiones económicas a la que está sometida nuestra pobre (y parasitada) sanidad pública y que nos conduce irremediablemente a su desaparición, al mayor atentado posible contra la equidad social visto en Europa desde la II Guerra Mundial.
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Por el contrario, los fines del movimiento postmédico serían antagónicos a los enumerados para la medicina:
Se centrarían en la equidad y, por tanto, en la salud de las poblaciones más que en la atención individual. Se interesaría principalmente en aquellas formas de progreso médico y de innovación que condujeran a la equidad y a la viabilidad económica.
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La posmedicina también tendría sus sesgos:
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(1) La aceptación de la muerte y el envejecimiento como características normales de la condición humana.
(2) La compresión de la morbilidad, esto es, la meta de alcanzar una longitud de vida finita en buena salud y morir de una muerte relativamente rápida
(3) La necesidad de racionalizar y contener las expectativas públicas sobre la medicina
(4) Énfasis en políticas de desarrollo humano que mejoren la salud (educación, medio ambiente, vivienda digna, trabajo digno, participación política y cultural) y menos en una pura inversión en asistencia sanitaria  porque la inversión, por si sola, no mejora automaticamente la salud de las personas.
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El decrecimiento es una visión crítica, profunda y, en este sentido radical, del mundo contemporáneo que nace del ecologismo y que plantea una alternativa de sociedad no basada en el consumo y la destrucción del medio ambiente sino en la primacía de la vida social, la democracia directa, la vuelta a lo local, la simplicidad elegida (downshifting) y la autogestión, es decir, el designio de dirigir nuestras vidas de manera autónoma. Hoy en día una abrumadora mayoría de políticos y ciudadanos sigue pensando que el crecimiento económico solo tiene consecuencias positivas: para generar empleo, asegurar servicios públicos, hacer disminuir la pobreza o mejorar la equidad social. Y es cierto que, en muchos momentos, del crecimiento económico se han derivado consecuencias positivas para la sociedad. Pero, como expresa Carlos Taibo, lo que pudo ser bueno en el pasado no parece que sea ya la respuesta a los principales retos de la humanidad e incluso es posible que nos esté conduciendo a situaciones de no retorno.
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Las razones para opinar que la sociedad del crecimiento no es humanamente deseable son varias:
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– el CAMBIO CLIMÁTICO como expresión de que el sobrecrecimiento se estrella contra la finitud de la biosfera.
– la HUELLA ECOLÓGICA (peso ambiental de nuestro modo de vida), índice de la creciente explotación de los recursos naturales
– la generación de DESIGUALDADES Y POBREZA: trabajo esclavizado, condiciones miserables, dominio pos-colonizador del Norte sobre el Sur
– la creación de un BIENESTAR ILUSORIO para los ciudadanos del Norte: no cuantificamos los costes ecológicos, los efectos secundarios de la vida moderna (accidentes de coche, enfermedades mentales, medicamentos para enfermedades producidas por la contaminación..)
– la configuración de una ANTISOCIEDAD INDIVIDUALISTA Y ENFERMA
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Las Jornadas apostarán por el decrecimiento, no solo para nuestra sociedad sino, sobre todo, para el sistema público de salud.

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About Pedro MM

Treintañero, trabajador de la sanidad pública, disfrutando de la crianza con Marina y dos hijas, lector curioso, convencido del decrecimiento y el buen vivir, del proceso creativo por encima del resultado, de la bioconstrucción y la comunión con la tierra, del mestizaje y la koinonia/comunión. Militante de HOAC, socio de WWF y de Asoc Defensa Sanidad Pública. En fin, indignado con la que está cayendo

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